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jueves, 26 de marzo de 2015

El abrazo

Cuando María se cortó el dedo, no lloró. Ni una lágrima. Aunque el suelo se cubriera de rojo y el brazo se le durmiera de apretar y apretar intentando parar la hemorragia. Aunque fuera la mano derecha, certera diestra que tantas alegrías le dio.
No lloró.
Dando tumbos, salió de casa y llamó a la puerta de su vecino Juan. El serio, el que no daba los buenos días ni las buenas noches, el alto de ojos verdes y mirada serena.Con el que María soñaba despierta.Con el que se hubiera acostado sin preguntar porqué ni responder cómo.
Cuando abrió la puerta María se desvaneció sobre él.
Su primer abrazo. Y el último.

jueves, 19 de marzo de 2015

Solo para ti

Hoy no es un día cualquiera.
Mañana lluviosa y tarde de niebla.
Hoy podrías haber venido, besado mis labios y buscado mi tiempo.
Seguro que tu sonrisa habría despertado a este tímido sol que esconde sus rayos.
Disfrutaríamos de un vino y bailaríamos boleros.
Me regalarías caricias retozando entre almohadas blancas.
Compartiríamos la noche sintiendo la cercanía de antaño.
Recuperándote.
Mañana no será un día cualquiera.
Volverás como todos los días del después.
Y cumplirás un año más de ausencia.
Silencioso cumpleaños de recuerdos, de notas musicales, de cálidas conversaciones.
Ya dejé de cumplir amores desde que te fuiste.
Abandoné las gracias y desgracias que rodean al veinte.
Los cambié por anécdotas, por canciones y palabras.
Más vale ser cabeza de ratón, princesa.
La magia de la sabiduría.
Te quiero y siempre te querré.

miércoles, 20 de agosto de 2014

Impasse

-Mamá, somos muy felices, -le decía su hijo mientras bailaban pegados, cabeza con cabeza, para que no se les cayeran los pinganillos que compartían-.Un paso, vamos, escucha la caja, la que da el ritmo y, la otra pierna marca el baile. Así, muy bien.
Una canción y luego otra, entre ellas un impasse para ver si reconocían la siguiente canción. Seis kilómetros entre risas y tropiezos danzarines.
-Te quiero mamá, me encanta como somos.
Y la madre seguía bailando, como si no lo hubiese escuchado, pero henchida. Casi quince años y ahí estaba con ella, orgullosos de todo lo que tenían, sin desear nada más que vivir, no había felicidad más grande.
Ella siempre lo tuvo claro, no importaban los sacrificios personales, ni el agotamiento del día, ni los problemas de salud, ni la tristeza que a veces estaba vigilando su sombra.
-No te olvides mi cielo, las pequeñas cosas son las importantes, una sonrisa, una canción, un ritmo de batería, un abrazo en la mañana y el beso de buenas noches.

martes, 1 de julio de 2014

La historia interminable

Solíamos quedar, un café y unas palabras, las suficientes para seguir ilusionados.
El viento dejaba de soplar y solo escuchaba los sonidos articulados de tu boca, los pensamientos convertidos en historias interesantes, sin finales trágicos, sin contrastes adivinados, la realidad en una caricia, un beso, una mirada.
Hoy divagamos sobre nada, superficialidades entrecortadas por la vergüenza y, el tiempo pasa sin acontecimientos, disfrazado de recuerdos dilatados, de suspiros sin sentido.
Se ha escrito una meta, el final de un camino que sospechábamos más largo, que intuíamos más difícil. El punto final de una historia inacabada, de una historia interminable.

miércoles, 4 de junio de 2014

Estrenar

Hoy toca.
Hoy toca estrenar cara, puede ser doloroso, para qué mentiros.
Empiezas detrás de las orejas y como una careta vas tirando de la piel hasta arrancarla.
En la parte de la mandíbula hay que tener paciencia, ir muy despacio porque se adhiere demasiado y pueden quedar restos de tristeza, desgana y comisuras caídas.
La nariz sale en bloque. Al retirarla es preferible no mirar los agujeros, son como abismos, te hacen ser consciente de la profundidad del vacío y puedes perderte en un recuerdo oloroso, es un agujero negro sin fondo.
Rápido, tápala con la siguiente nariz, con la respingona y coqueta.
La piel que rodea a los ojos es fácil de quitar. Los ojos son bolas macizas, duras, imperturbables y son imposibles de arrancar, no los puedes manipular, razón por la que tenemos que escoger la cara ideal.
¡Cuidado! La mirada es delatora, estropea nuestro trabajo y puede que contagie a la nueva cara, la sonriente, la relajada, la enamorada y sincera, esa que toca hoy y con la que tenemos que acostumbrarnos a convivir.
Hoy toca estrenar cara.

miércoles, 28 de mayo de 2014

Lo bello

Lo bello nunca se olvida.
Mañana hará un año que Juan se despidió de Marta. Lo hizo con las lágrimas contenidas y las manos en los bolsillos. Se negaba a sacarlas porque sabía que se pegarían a su cintura como un imán y no podría separarlas.
Juan, falso en sus palabras, iba construyendo la lápida de la mentira; que nunca la olvidaría, que pronto volvería, que estaban predestinados a estar juntos. Quizás eran palabras repetidas en su mente como auto convencimiento de una falacia, quizás la memoria de los momentos inolvidables a su lado, de esos besos prolongados en la oscuridad de la noche, de ese sabor perpetuo a deseo, de lugares señalados por el recuerdo de algo más que un encuentro casual.
Tenían un pacto de sangre, de esos que mezclan jugos internos con gesto delatores, un pacto de por vida, de los que traspasan tiempo, espacio y razones.
Marta siguió caminando por la carretera, recta, sin mirar atrás, anhelando un abrazo por sorpresa, un beso en la nuca o un eco que retumbara un te quiero.
Un año y los días disuelven la angustia y aburren la espera, pero no consiguen hacer desaparecer los bellos momentos vividos.

miércoles, 22 de enero de 2014

Un gesto

Una mano en el hombro, dos minutos de calor, sentirse protegido, buscar refugio.
Una mirada al cielo, sin un rostro que interrumpa el deseo. Me quita el sueño estar a tu lado.
La risa entrecorta el hueco que cubre el silencio y solo oigo mi corazón batiendo, tocando la puerta para salir volando.
La mañana es inoportuna, rompe la monotonía y aprisiona el pensamiento.


lunes, 20 de enero de 2014

Contención


Mantén la serenidad intacta, como quien no siente ni padece, como el retortijón inadvertido.
El semblante impávido, diluido en una sonrisa, ni muy corta, ni muy larga, como si estuvieras ausente.
Sigue al que te hace sombra, sin que te duelan las patadas disimuladas de la envidia.
Recoge las migas con un movimiento rápido del pie, pisando las más grandes y, cuando nadie te vea, échalas a las palomas que se abalanzarán como buitres.
Disimula las ojeras del cansancio, esas que no controlas ni durmiendo, porque a nadie le darás pena cuando se te acumule el trabajo.
La noche llega como agua de sed, para poder gritar las miserias del día. Desbarra injurias e improperios, nadie te oye. 

¡Qué más da!

martes, 17 de diciembre de 2013

Momento de placer

Este no es momento de sentir placer.
No sé por qué el cuerpo refunfuña con espasmos invisibles.
La causa puede ser una frase.
Me picaba el cuello y me rocé los pechos sin querer.
Quizás un recuerdo efímero que se asomó a la ventana de la memoria.
El sabor de tus besos matutinos.
La luna llena que se confundía con la última farola de la calle.
La visión de tu espalda reflejada en el espejo.
El olor de tu camisa al recogerla del suelo.
Hay demasiado ruido fuera.
Estoy sola en el despacho.
Este no es momento de sentir placer.

martes, 3 de diciembre de 2013

Un mundo al revés

El niño jugaba con la caña de bambú, trepaba por ella con los pies descalzos y los dedos engurruñados. Una y otra vez llegaba a la punta y se quedaba boca abajo mirando como el cielo y la tierra se unían en una línea infinita.
Tomaba impulso y... ¡Alejop! daba una voltereta en el aire para caer de puntillas, a plomo, sobre la tierra mojada sin perder el equilibrio.
En cada escalada miraba el mundo al revés, con la camisa plegada en su barbilla, el ombligo sobresaliente y el flequillo balanceándose al compas del impulso.
Un, dos, tres, su cuerpo ovillado en un doble salto mortal. Un, dos, tres, cada salto más altura. Un, dos, tres, el tiempo parado en cada cabriola.
Un niño, una caña de bambú, un rayo de sol y un mundo al revés.

martes, 12 de noviembre de 2013

Con la mano en el corazón

Los dientes de hojalata, las pupilas interrumpidas por cristales esféricos caracoleados, tentempiés en el pelo como tornillos engominados imposibles de doblar.
El pecho rígido con una medalla que sobresale en el lado derecho, avatares de la lucha que lleva batallando durante trece años.
El cuerpo enjuto, huesudo, se podía decir que hasta robótico. 
Los andares cortos y cabizbajos interrumpidos por trotes impuestos durante treinta minutos al día y que pronto se olvidan tras diez horas silentes que suman aburrimiento.
Sudor salado, que amarillea las ojeras, que cuartea las camisetas y despega las suelas de los zapatos.
Retortijones que rompen el silencio impuesto por las circunstancias. Mejor no ver a nadie, mejor ni rozar, mejor no respirar, mejor saltar, mejor no hablar, mejor reír.
Ser persona es soñar sin ronquidos, comer sin pastillas, correr si apetece, voltearse en la hierba, silbar aunque humee, morirse de frío, sudar de calor, crecer en gordura o adelgazar sin obligación, es soñar con tus hijos o escalar las laderas.
Pon tu mano en su corazón. ¿Sabes? eso que sientes no son sus latidos, es la máquina del tiempo que un día olvidaron dentro y que pronto se parará.
Por mucho que te empeñes, ese chico no es humano.


miércoles, 23 de octubre de 2013

Excéntrica

Imagen de internet
Alice es diminuta, como garbancito, el de la tripita del buey.
Es pequeña, aunque con sus tacones pretenda tocar el cielo. 
Se viste con colores llamativos: fucsia gay, amarillo campo de girasoles, azul pitufo, verde lima, sólo para distinguirse del gris del asfalto porque no levanta un palmo del suelo y pensó que así la verían mejor y no la pisarían, ni tropezarían con ella, confundiéndola con una china de la calle.
El pelo escalfado y teñido la hace más alta, pero no lo suficiente, no le permite sobresalir de la acera y, en la hierba del campo, ni os cuento, hasta los escarabajos la miran por encima del hombro.
Se puede decir que es excéntrica por necesidad, desde siempre la intención de su mundo multicolor no fue que la miraran con cara rara, ni que la consideraran loca, ni sentirse única. Sólo quería no pasar desapercibida, no vivir la humillación de la ignorancia, ni ser la que más grita, ni andar de puntillas con los pies machacados.
No fue una elección, sino una obligación que le costó insultos, risas y mofas añadidas a su ya debilitado e insignificante ego.
Pero Alice es así, no puede cambiar, ha nacido marcada por la ruindad de la genética y por la crueldad de la sociedad. Podría haberse suicidado, escapado a Lilliput y haberse empadronado como una lilliputiense cualquiera. Pero no, no quiso tomar el camino más fácil, a ese llegamos todos. Ella fue más lejos, quiso luchar contra Goliat el gigante, poner todas su armas en guardia y convertirse en la excéntrica más grande y poderosa del reino de los gigantes.

viernes, 18 de octubre de 2013

El canto del grillo

En la esquina interior derecha de mi gaveta se había escondido un grillo. Cantaba todas las noches, sin parar, con ese cri cri monótono y acompasado.
Por las mañanas, cuando tenía la intención de abrir la gaveta, el muy grillo paraba sus patas traseras y se apretaba contra el agujero que formaban los dos listones de madera. Yo creo que ni respiraba, si es que los grillos respiran. La cosa es que se camuflaba perfectamente con las manchas entreveradas marrones y ocres del rincón y, por mucho que abriera la gaveta, no lo veía.
Hace unos días que se atrevió a decirme: "buenos crías" en su lenguaje grillero. Desde entonces somos inseparables amigos, compartimos aficiones, hasta le he dejado el rincón de la gaveta libre para que guarde sus cosas.
Si lo llegamos a saber antes, él hubiera dejado de grillar por las noches  y yo hubiera podido dormir.

miércoles, 2 de octubre de 2013

El talento no es gratuito

Un poco de pan caliente, el fuego negrea los filos, el hambre es dura y los días largos.
Ponerse a trabajar no fue decisión propia, dejar los estudios se daba por hecho.
Lo cotidiano era infringir las leyes del menor y Joan ya estaba atrapado en la rueda de la fortuna ajena, inmerso en una explotación anónima, trabajar con doce años.
El mundo es de los ricos, le decía su madre. Abre los ojos hasta que te duelan las sienes, deja que entre el rocío de la mañana por tu lagrimal y limpia las legañas resecas de la noche, podrás ver lo que te rodea y aprenderás de la vida.
No se llora por trabajar.
Pero Joan lloraba por ser niño, por no tener tiempo, por acordarse de su nombre escrito en mayúsculas, por no olvidarse de las sumas llevando y de las palabras agudas, llanas y esdrújulas, por haberse dejado Platero y yo en el pupitre y no volver a usar la mochila.
Los días pasaban y Joan crecía, la habilidad de sus manos era sorprendente, la frescura de su sonrisa contagiaba entusiasmo, la serenidad de su cuerpo dibujaba paz y su voz era fuerte.
No prospera el que más sabe, sino el que más ve.
Joan supo aprovechar las oportunidades, aprendió del más sabio, le abrió puertas a la imaginación, escondió sus escrúpulos, no dejaba para mañana lo que le tocaba por ley hacer hoy y sus palabras siempre iban acompañadas de actos nobles.
            Hoy se reúne con su jefe, después de muchos años de esfuerzo presenta la dimisión.
Joan tiene su propia empresa.
El talento no es gratuito.

viernes, 27 de septiembre de 2013

El reloj de Julia

Imagen de internet
El reloj de Julia se paró. 
Sus manecillas no marcaban segundos, minutos ni horas.
Su madre gastó y gastó.
Gastó días de paciencia sentada frente al relojero que manipulaba las agujas.
Gastó el sueldo en arreglar sus piezas.
Gastó noches en vela sintiéndose culpable de su quietud.
Gastó fuerzas intentando que el tiempo no corriera sin ella.
Gastó prisas, gastó llantos, gastó aliento y sudor.
Todo se gastó menos las ganas de Julia.
Hoy el reloj de Julia volvió a caminar y Julia recuperará su tiempo perdido.
Ya nada la parará.


Dedicado a Julia.